PETIT ASTAZOU POR LA ARISTA NO (24-06-13)

Ascensión al Petit Astazou en compañía de Pablo por su arista NO, que presenta un desnivel de 500 m. de escalada y catalogada con una dificultad de AD+, .
La guía Ollivier (it. 272 de la edición 1968) la define como la ascensión más hermosa por la arista del Macizo Calcáreo, no por su dificultad, que no sobrepasa a la mediana, sino por su elegancia, su interés sostenido, la calidad de la roca y su valor espectacular.
Su primera ascensión la realizaron un 2 de Agosto de 1892 leyendas de pirineismo como fueron Henri Brulle  (el considerado padre de la escalada pirenaica) y el Conde René d´Astorg, acompañados por los guías Cèlestin Passet e Hyppolite Courtade.

La idea original era el haber ido al macizo de las Maladetas y haber ascendido al Aneto por la arista de Salenques. Las inundaciones de la semana pasada en Benasque nos obligaron a cambiar de objetivo y elegimos la zona de Gavarnie para realizar esta escalada. La idea era bajar a dormir al Refugio de Tucarroya después de escalar la arista, ascender al día siguiente la cara norte del Monte Perdido, volver a bajar a Tucarroya y finalmente el último día crestear desde la misma Brecha de Tucarroya hasta el Grand Astazou para bajar después a Gavarnie. Ese era nuestro ambicioso proyecto, pero este es el relato de lo que finalmente ocurrió:

Nada más llegar a Gavarnie, echamos un vistazo a nuestro objetivo:












Nos preparamos y posamos los dos protagonistas de la aventura. Pablo utiliza el viejo truco de que no ha entrenado lo suficiente y me hace cargar con la comida de los tres días, el material común de escalada y la cuerda. También su saco... ah, no, que no lo llevó. Lo del saco nos hará reir a carcajadas esta noche...
La mochila pesaba en casa 20 kg. Si a eso le añadimos lo que me ha metido, mejor no hacer cuentas.















Por un sendero de sobra conocido subimos a la cabaña de Pailla, que se encuentra vacía.
Cenamos tranquilamente, y a dormir. Para las seis de la mañana ya ha amanecido.





















El panorama desde esta cabaña es, como siempre, soberbio:










Para las siete y pico ya estamos andando. No hay pérdida para llegar a la base de la escalada, un collado situado a  2529 metros, debemos de tomar la misma vía que se dirige hacia el Corredor Swan...















y girar a la derecha por el pequeño valle que se dirige hacia la arista NO.















En este tramo, el sol pega con justicia y cuesta subir debido al estado de la nieve. Aprovechamos para avanzar unas huellas de bajada recientes que nos sorprenden: ¿quién ha podido bajar por aquí? Luego lo descubriremos...





















Un vistazo atrás al Corredor Swan y al Grand Astazou:





















Nos vamos acercando a la base de la arista:















Llegamos al collado y nos quitamos los crampones. Estamos casi a la misma altura que el Refugio de Sarradets.















Después de comer algo comenzamos la subida hacia la primera reunión. ¡Pedazo de mochilón que llevo!















Hay que trepar algunas decenas de metros por terreno sencillo...



































hasta llegar a la reunión 0.





















Vamos para arriba.





















Un vistazo al Grand Astazou. Esas repisas de nieve que van apareciendo nos van a dar luego muchos problemas.





















Vamos cogiendo altura:















Pablo no lleva cámara de fotos, por lo que sólo las hago yo al llegar a las reuniones. Por ahí hay que subir:





















Y por ahí viene Pablo. Él ya había escalado esta arista hace unos diez años, pero sus recuerdos de por donde iba el recorrido digamos que no eran muy precisos...





















Llevábamos este croquis extraído del blog de Luichy,





















pero el excesivo peso que llevábamos me obligaba a buscar alternativas en algunos pasos. Pablo, con sus botas plásticas no estaba preparado para subir de primero, por lo que me curré todos los largos yo solo.
Finalmente, a las seis y pico y a la altura de la reunión 8 (2800 m.), subió del fondo del valle una niebla que impedía ver el recorrido.
Momentos de duda, ¿qué hacemos?. Al ritmo que llevábamos estaba claro que íbamos a salir de noche y tampoco era plan el escalar a oscuras. Además, nos quedaban los largos más complicados. Nos encontrábamos en una repisa más o menos decente; no era un mal sitio para pasar la noche. Y además tenía nieve para fundir.
Dimos de plazo hasta las 19:30 horas, si aquello continuaba igual, nos quedábamos a dormir allí.
Esto es lo que veíamos por encima nuestro:















A veces despejaba, pero rápidamente se volvía a cerrar.





















La niebla nos sirvió para jugar con el Efecto Brocken:















La verdad es que el paisaje era hipnótico...


































Al final acabó de despejar del todo. Hablamos incluso de subir por esos canales de nieve de la cara norte, pero finalmente fuimos sensatos, y decidimos quedarnos a dormir allí.















¿Podía haber otra habitación con estas vistas desde la ventana?























Esta iba a ser nuestra suite durante esta noche. Hay que recordar que Pablo no llevaba saco por llevar menos peso...





















Fue una buena noche. No hizo mucho frío (amaneció a 2ºC) y la verdad es que dormimos bastante bien. Este era el panorama desde dentro del saco al amanecer:












El fondo de los valles seguía con el mar de nubes:















Estuvimos tumbados esperando que el sol nos calentase, contemplando el espectáculo:









A la luz del sol. la pared hasta parecía más sencilla...















Recogimos todo...





















y continuamos escalando. El comienzo era fino, una estrecha repisa cubierta por nieve dura como la piedra que había que quitar a base de patadas. Demasiada tensión para empezar en frío...
A medida que el sol nos calentaba, disfrutábamos más de la vía y llegó el largo más bonito de toda la ascensión (la R10 original) ,  una placa de IV+ en donde realmente disfruté; hasta parecía que no llevaba peso. Pena de no sacar foto....
Ya estábamos bien altos:
































Todo esto llevábamos recorrido:





















y esto nos quedaba:





















Último largo...





















Se acabó; por fin. Comemos tranquilamente, recogemos todos los bártulos...














Y nos encontramos con una última sorpresa...





















Toca pasar por la cuerda floja.





















Al final, tendremos que sacar de nuevo la cuerda y los piolets para remontar un empinado corredor helado que nos depositará, esta vez sí, en la arista cimera.



























¿Estamos a finales de Junio? Por la cantidad de nieve que hay, no lo parece.









Cima del Petit Astazou. A mediados de Mayo del año pasado estuve también aquí.







Grand Astazou. Al fondo los macizos del Pic Long, La Munia y el Posets a la derecha.











Cara Norte del Monte Perdido y Cilindro. Snif.















Ahora iremos perdiendo altura de la manera más rápida para llegar de la manera más directa al Refugio de Tucarroya.





































El Lago Helado comienza a deshelarse... Hoy no tendremos que fundir nieve.





















Y cierro esta entrada con una de las imágenes más bonitas del Pirineo, la visión de la cara norte del Monte Perdido desde el Refugio de Tucarroya.











A ver donde hacemos la siguiente, planes no faltan, pero ya le dije a Pablo ¡que empiece a entrenar ya!