19 de octubre de 2009

CRESTERÍO DEL CIRCO DESDE GAVARNIE

Ascensión en solitario desde el pueblo de Gavarnie al Pico de Marboré,  Picos de la Cascada Oriental, Central y Occidental, Espalda de Marboré y Torre de Marboré.
Después de dos semanas intentando realizar la arista de Salenques, que por diversas causas al final fueron infructuosas, decidí dejar de tachar cimas sin ascender y hacer algo que tenía en mente hacía tiempo y que me motivaba más: el intentar crestear todo el circo de Gavarnie comenzando en el mismo pueblo, y ascendiendo primero al Collado de los Astazous siguiendo el itinerario de las Rochers Blancs, recorrido descubierto por el guía Laurent Passet en 1860 y que hasta que el Conde Russell lo recorrió con él en 1861, no lo hizo público. La primera descripción de esta ascensión la hizo el Conde en su libro más desconocido (sólo existen tres ejemplares originales), "Histoire d'un coeur".
Fotografía obtenida en la exposición celebrada en Pau con motivo del centenario del fallecimiento del Conde.

En él relata la ascensión al Monte Perdido siguiendo esta vía. Desde el Collado de los Astazous, y siguiendo la arista N (itinerario 260 de la Guía Ollivier-PD+), ascenderé al Marboré y desde aquí iré ascendiendo a las cimas de la Cascada, Espalda y la Torre de Marboré hasta llegar a la Brecha de Roland.
Ya había recorrido un par de veces hacía unos cuantos años este cresterío completo, pero en las dos veces anteriores comencé la travesía en la Brecha. A ver si tengo suerte...
La mayor parte de los documentos citados en esta página están incluídos en la excepcional exposición virtual que han creado en la web de "Les Amis du livre Pyrénéen" donde se pueden consultar infinidad de documentos relacionados con la vida -y la muerte- del Conde: actas notariales, cartas, fotografías, etc.
En lugar de indicar el recorrido seguido sobre un moderno mapa con el track del gps grabado sobre él, creo que será más correcto señalarlo sobre el que quizás sea el mapa más bonito del Circo, la "Carte du Mont-Perdu et de la Région Calcarie des Pyrénées Centrales" realizado por Franz Schrader en 1874, donde curiosamente ya aparecía marcado el recorrido de subida al collado, cosa que en ninguno de los mapas modernos del IGN francés o español aparece. Mapa extraído de la sección de mapes antics del Centre Excursionista de Catalunya

A las 05:30 salgo de casa y para las 08:30 horas comienzo a andar. Hoy voy a pasar frío, hace 3º C en el mismo pueblo.Un vistazo al cresterío desde el mismo parking:

Por un camino muchas veces recorrido tomo dirección hacia el Circo.

Llego al desvío situado junto al torrente d'Allans desde donde se toma el sendero que se dirige hacia el Refugio de Espuguettes, y comienzo la subida. Asoman el Taillón y el Gabieto Oriental, ascendido este último por primera vez por el Conde Russell en Septiembre de 1874, utilizando la vía del Glaciar del Gabieto:

He señalizado la arista NE del Taillon, por donde pensaba bajar.

Una preciosa imagen, la de los Astazous con el Couloir Swan en medio.

Llego al desvío desde el cual podemos dirigirnos al Circo siguiendo el sendero que pasa por el Chalet Refugio de Pailha:

Seguimos en dirección a la Cabaña de Pailla.

Dejamos el sendero hacia la cabaña, cruzamos el arroyo y nos dirigimos hacia el bosque, donde tomaremos el sendero que se dirige hacia las Rochers Blancs. He dibujado un círculo blanco en el lugar donde yo lo tomé; más tarde me di cuenta de que el camino correcto está más a la izquierda. De todas formas, desde este se empalma también con el camino correcto.

Aquí lo tomé yo:

Al llegar a este punto...

me di cuenta de que no iba por el camino correcto. Subí hace años por aquí y sabía que era un buen camino, y que estaba señalizado. Aquí no había nada. Fui ganando altura a través del bosque con una ligera tendencia hacia la izquierda, hasta enlazar de nuevo con el camino correcto.

El pueblo se va quedando abajo...

Me voy a acercando a la primera de las Rochers Blancs. El recorrido está perfectamente señalizado con hitos y pintura roja en las rocas.


Pasos en adherencia por una roca, que seca, agarra perfectamente.

Un vistazo atrás al camino recorrido:

Hasta allí arriba tengo que subir...

Y dentro de unas cuantas horas pasaré por allí también...

Seguimos hacia la siguiente barrera rocosa...

Ya he dicho que no hay pérdida. He leído también, que con la niebla que se forma por las tardes en el Circo debe de ser muy fácil perderse.

Desde luego, está bien señalizado:

Y el paisaje sigue ganando en espectacularidad.

Asoma el macizo del Vignemale, la montaña que durante 99 años iba a ser propiedad de los Russell, aunque tras la muerte del Conde, la más alta propiedad de Europa pasó a pertenecer al CAF hasta 1988:

En esta fotografía, tomada desde el macizo anterior, he dibujado de manera aproximada el recorrido de ascensión hasta el Marboré:

Llegamos a la siguiente barrera rocosa. Hay que treparla e ir ganando altura después de derecha a izquierda por una especie de repisa que no aparece en la fotografía.

Es un paso espectacular, aunque como en el resto de la ascensión hasta el Collado de los Astazous, la dificultad no supera el PD.

Parece que volamos sobre el Circo:

Poco a poco voy ganando altura...

Ahora tenemos que bordear estas heladas cascadas por su izquierda.

Se nota que hace frío...

Llego a la siguiente barrera. Esta se supera por la derecha...

mirando bien donde poner los pies...

Ahora ya podemos ver lo que nos queda hasta el Collado, un inmenso pedregal que nos va a hacer sufrir.

He dibujado un círculo blanco señalando la entrada al paso clave que nos va a permitir superar el último tramo rocoso.

Ya casi estamos a la altura del cresterío...

He dibujado el recorrido completo para superar esta última dificultad:

El corredor norte al Marboré (it. 50 del libro de Bellefon). Visto así, sin nieve, da pena...

Desde este otro corredor tuve que descender hace años con Gaizka después de haber subido el Couloir Swan y no localizar el recorrido por el cual voy a subir ahora. ¡Qué miedo pasamos!


Esta es la chimenea que hay que superar.

Todo está roto. Menos mal que una vez dentro, la roca es más fiable.

Ya he superado el primer tramo de la chimenea.

Dejamos de seguir subiendo, que esto está muy vertical...

y vamos tomando una serie de terrazas que se dirigen hacia la derecha.

Por ese pedregal he subido.

Cuando ya no podamos continuar por las terrazas, debemos girar hacia la izquierda y seguir ganando altura. Hay hitos que señalan el lugar.

Aquí hay que hacer unas sencillas trepadas, pero a partir de ahora ya no tenemos ningún obstáculo hasta el collado, exceptuando el remontar el pedregal.


Ahí está ya la cima...

y desde allí abajo vengo:

13:00 horas. Llego al Collado de los Astazous. Las vistas espectaculares: Tucarroya, La Munia, Robiñera, Bachimala, Posets...

Cilindro y Monte Perdido...

y lo que queda de su glaciar:


El estado del glaciar no tiene nada que ver con lo que contemplaban los montañeros que se atrevían a subir hasta Tucarroya, como el fotógrafo Eugéne Trutat en Octubre de 1892: Fotografía conseguida en la Biblioteca online de Toulousse


Se está tan a gusto al sol (hasta ahora no lo había visto), que decido quedarme un rato en este lugar y descansar. Llevo ya cinco horas y media de ascensión. He dibujado en esta foto que me mandó Miguel el recorrido que seguí. En trazos discontinuos el recorrido visible, y punteado el oculto. No seguí el recorrido normal íntegro: en algún tramo decidí superar las dificultades de frente sin hacer caso a los hitos. El punto gordo es el Collado Superior de los Astazous.

Bueno. Ya he descansado bastante, es hora de comenzar. Primer obstáculo: superar este gendarme por su derecha.

Cuando ya no se puede bordear más, es necesario ganar altura hasta la misma cresta, y descender después hasta el Collado Superior de los Astazous. Un vistazo al tramo que hay que destrepar.

Otro pequeño descanso en este collado para disfrutar de las vistas:


Comienzo a trepar por la arista, aunque estrictamente no voy a subir por ella, ya que iré bordeándola por las terrazas que hay en sus dos vertientes. Este primer tramo se sube de frente.

Aunque en seguida pasamos a la vertiente occidental...


y ganamos altura por una terraza.

Un vistazo atrás. Se observan las dos cimas de los Astazous.

Y un vistazo abajo:

Subimos a la cresta...


Desde aquí vemos el tramo que viene a continuación:

Debemos de recorrer la vertiente oriental de la arista por un tramo llano.

Hasta este tramo sin pérdida está bien señalizado.

Gano altura hasta llegar a este corredor de roca negra por el cual treparé.

Un vistazo al tramo de arista recorrido.

Desde aquí iré recorriendo la siguiente repisa hacia la izquierda...

Tras girar de nuevo a la derecha, llegaré al tramo final de la arista.

Treparé este tramo hasta empalmar con la salida del corredor norte.

Un vistazo a la parte final de este corredor:

Ya sólo queda remontar el inmenso pedregal que forma la cumbre del Marboré...

hasta llegar a la cima a las 14:45. Russell mandó construir una torre de 4 pies de altura al borde del abismo, con vista hacia Gavarnie. Igual es esta..

El Conde dijo de esta cima que no era un pico como tal, sino una llanura de piedras y de nieve, tan grande, tan uniforme y tan firme, que se podría circular en coche. Una especie de Champ de Mars -Campo de Marte- (un parque situado en París entre la Torre Eiffel y la escuela militar, y que se utilizaba para realizar maniobras militares), donde veinte mil hombres podrían estar tranquilamente. Afortunadamente, hoy estoy solo ... Antes de la ascensión del Conde a esta cima, no tenía nombre. Con el nombre de Marboré se designaba al conjunto del circo. Así pues, Russell fue la persona que bautizó a esta cima con su topónimo actual. También dijo de esta cima que es, junto con el Midi de Bigorre y el Posets, los más bellos observatorios de los Pirineos.
No pierdo mucho tiempo en la cima. Un vistazo al Cilindro y al Monte Perdido, que justo asoma su cima, así como a la Tuqueta de Marboré y para abajo...

El Pico Oriental de la Cascada está ahí mismo.

Se baja rapidamente...


y en apenas 15 minutos llego al Pico Oriental de la Cascada. 15:11

Ni paro. Un vistazo a las siguientes cimas:

A pesar de que es la tercera vez que paso por aquí (las dos anteriores han sido de subida), no me acordaba del destrepe para descender de esta cima. Se me hizo duro, sería el cansancio acumulado...


A por la siguiente cima, que está aquí mismo.

15:28 Pico Central de la Cascada

Para llegar al último de los Picos de la Cascada hay que perder algo más de altura. He punteado en rojo la chimenea por la cual accedí de nuevo al cresterío en lugar de rodear por su izquierda el espolón rocoso.

Ufff, viene una buena subida...

15:45 Pico Occidental de la Cascada

Un vistazo a las cimas ascendidas:

El ir hasta la Espalda de Marboré es ya un paseo...


otro pedregal que atravesaré rápidamente...

para llegar a las 15:51 a la cima. Espalda de Marboré.


Un vistazo a Ordesa:

Perdemos altura por el pedregal en dirección al gran hito que señala el paso clave para descender la franja rocosa y continuar hacia el Collado de la Cascada.


Aquí está:

Utilizando un sistema de terrazas...


llegaremos al pie de la pared.

Más rocas...

Atravieso el Meridiano de Greenwich, y aunque no es necesario, subo hasta el Collado de la Cascada para asomarme al fondo del Circo.

Ahora sólo queda continuar el cresterío en dirección a la Torre bordeando los obstáculos que nos surjan por la vertiente sur.


Un vistazo atrás:

Ahora hay que llanear un rato...

con este precipicio a nuestros pies. He marcado el sendero de subida al Collado.


¡Qué lejos queda el Marboré!

¡Y que cerca está ya la Torre!

¡Y qué abajo está el pueblo! He marcado en rojo el recorrido hasta el pueblo que realicé en completa oscuridad (llevaba frontal, eso sí) tras haber descendido por las Echelles de Sarradets.


Otro vistazo atrás

17:00 Torre de Marbore

Desciendo rapidamente por el corredor occidental...


y me planto frente al Casco

No tengo intención de ascenderlo. Ya he estado cuatro veces en su cima (una de ellas la tengo descrita en el blog) y ando mal de tiempo para hacer el plan original sin que se me haga de noche, por lo que sigo descendiendo hacia el Collado de los Sarrios.

Nunca defrauda la visión de ese tajo en la montaña producido por Durandarte, la espada de Roland ...

Llego a la Brecha de Roland.

Vuelvo a fotografiar los "grafittis" de la Duquesa de Berry, María Carolina de Nápoles, viuda desde hacía ocho años de Carlos Fernando, Duque de Berry y sobrino del rey Luis XVIII de Francia, después del asesinato de su marido. La duquesa ascendió a la Brecha el 20 de Agosto de 1828 en compañía de un séquito de 150 personas. Dos años más tarde fue obligada a abandonar Francia. Estos grabados están situados en la vertiente oriental de la Brecha y en ellos aparecen los nombres de las personalidades que ascendieron aquel día. La erosión hace que apenas se puedan leer los nombres, pero este era el texto original:
DUCHESSE DE BERRY
DUCHESSE DE REGGIO
MARQUISE DE PODENAS
COMTE DE MESNARD
COMTE DE MAILLY
MARQUIS DE VERDALLE
COMTE DE SERRANT
CHEVALIER DE LA ROUZIERE
29 AOUT 1828

Me acerco a ver la cueva que mandó construir un Agosto de 1883 el Conde Russell en nombre del Club Alpino Francés, a pesar de que él prefería otra ubicación para éste refugio, concretamente al norte del Lago Helado de Marboré. El refugio se construyó a mitad de camino entre Gavarnie y la cima del Monte Perdido y el contratista que se encargó de su construcción fue el mismo que realizó las del Vignemale, Etienne Theil. La cueva tiene 18 metros cúbicos y se encuentra a unos 25 metros de la Brecha de Roland, en la vertiente norte del anteriormente llamado Pic entre les Brèches, y que pasó a denominarse Pico Bazillac en honor a su primer ascensionista, Jean Bazillac, junto a Celéstin Passet, el seis de Agosto de 1887. He marcado en esta foto del año pasado su situación:

Su boca. La cueva llegó a estar provista de una puerta metálica.

El interior se encuentra en buen estado.

Bueno, continuo, que todavía quedan cosas pendientes para hacer... Bordeo el Pico Bazillac por su vertiente sur siguiendo la vía normal del Taillon.


Llego hasta la Falsa Brecha y el Dedo:

La idea es intentar subir al Dedo por su vía más sencilla, la que abrieron en 1887 Célestin Passet y Jean Bazillac (AD). El recorrido es evidente:

Justo a la derecha de la esta fisura se encuentra una cavidad habilitada como vivac donde hay colocada una placa en homenaje a un alemán llamado Johannes Schmidt con el siguiente texto: Johannes Schmidt 4-4-1974-27-7-1992 In dieser Höhle von Blitz erschlagen Frappé par la foudre dans cette grotte
Siempre me había fijado en esta placa, pero nunca le había dado importancia. No sabía lo que significaba "foudre", hasta que al leer el bonito blog de Florian Jacqueminet me he enterado de lo triste de la historia. Por cierto, Florian tiene publicado un buen libro sobre tresmiles del Pirineo, sólo en francés: Por lo visto para celebrar el 18º cumpleaños de Johannes, la familia entera vino a Gavarnie a celebrarlo. Ascendieron todos al Taillón, siendo sorprendidos por una violenta tormenta, por lo que tuvieron que refugiarse Johannes, su hermana y sus padres en el interior de esta cueva. Un rayo golpeó en la cima del Dedo y por alguna fisura interna descendió hasta alcanzar al joven, falleciendo en el acto. Según comenta en el blog, Florian fue testigo del incidente. A partir de ahora veré ese agujero con otros ojos... y desde luego, no me refugiaré en él. En esta foto del año pasado se observan el vivac y la placa:

Bueno, a lo que íbamos... Llego hasta la mitad de la vía, pero estoy viendo que si continuo, el destrepe va a ser complicado al no llevar cuerda para rapelar, por lo que decido abandonar. Volveré otra vez con cuerda... Son ya las 18:30. Está claro que voy a bajar de noche. Me fijo de lejos en el itinerario que iba a utilizar para descender, la Arista Noreste del Taillón, y me parece que la roca está muy rota. En ninguna guía he leído esto del recorrido, pero no me apetecería encontrarme de noche en un tramo descompuesto, por lo que decido descender de nuevo a la Brecha y bajar al Circo por las Echelles de Sarradets, que no las conozco. Bajo lo más rápido que puedo en dirección al Refugio de Sarradets.

19:00. Fotografío parte del recorrido que he realizado desde el mismo refugio.

Me despido de cuatro jóvenes catalanes que pasarán la noche en la parte libre del refugio y que mañana quieren hacer el cresterío del Circo, y comienzo una carrera contrareloj para llegar lo más abajo posible sin que se haga de noche. La Gran Cascada, que esta mañana estaba completamente helada, se está fundiendo y se oyen caer grandes trozos de hielo al fondo del Circo.


¡Menuda bajada!

Última foto que saco con luz de día.

Se hace de noche y sólo me preocupo en seguir el señalizado recorrido. Durante el descenso, perdí un par de veces la ruta y tuve que volver a ganar altura para recuperarla. La verdad es que iluminado sólo con el frontal, el sendero no era muy evidente en ciertos lugares.


He marcado en esta foto tomada durante la ascensión, el itinerario de descenso. Espectacular.

A las 21:00 llego al Hotel del Circo, aunque, cerrado como está y con lo oscuro que está esto, me recuerda más el hotel Overlook, el de la película El Resplandor. Caen ligeras gotas de agua-nieve.

Sólo me queda recorrer el trayecto turístico hasta el pueblo, a donde llegaré a las 21:30. Parece un pueblo abandonado. La idea era haberme quedado a dormir en la Cabaña de Millas y haber subido mañana al Vignemale para tributarle un último homenaje por este año al Conde Russell en este centenario de su muerte, pero con la previsión de tiempo que hay, decido volver a casa. Le estoy cogiendo gusto a estas salidas relámpago. La verdad es que hice bien; este es el aspecto que presentaba la webcam de Gavarnie al día siguiente:

Pero antes de irme, le fotografiaré al Conde a la entrada del pueblo:

Esta estatua tiene también una curiosa historia, tal y como se relata en el libro "Henry Russell- Une vie pour les Pyrénées" -Éditions Sud Ouest, 2009. A propuesta de Henri Béraldi, vicepresidente del Club Alpin Français (CAF), tras la muerte de Rusell el día 5 de Febrero de 1909 en la Villa Christine en Biarritz...

se decidió erigir una estatua para honrar su memoria. Tras analizar Schrader, Saint-Saud y Brulle la ubicación más idónea para su ubicación, el lugar elegido fue la entrada del pueblo de Gavarnie, y no la base del Glaciar de Ossoue, como deseaban otras personas. En este emplazamiento, la estatua se encontraría en un punto desde el cual se contemplarían tanto el Circo de Gavarnie como el macizo del Vignemale. La verdad es que la mirada del Conde está dirigida hacia este último macizo. Tras varias maquetas, el escultor M. Gaston Leroux creó una estatua en bronce en la cual aparecía el Conde con un libro en la mano y la mirada puesta en el infinito. La estatua fue finalmente colocada en el mismo lugar donde está actualmente, e inagurada el 5 de Septiembre de 1911.
Tras la inaguración, se celebró un banquete en el Grand Hotel du Vignemale de Gavarnie. Fotografía del menú obtenida en la "Exposition du centenaire", una exposición que durante los meses de diciembre 09 y Enero 10 se realizó en el Palais Beaumont de Pau, como acto final de las celebraciones que se le han tributado este año.

Desgraciadamente, durante la ocupación por parte de Alemania de Francia, y debido a la necesidad que tenía la industria armamentística alemana de bronce para la fabricación de cañones, se decidió por parte de la Prefectura de los Altos Pirineos en Enero de 1942, fundir la estatua. Este hecho motivó un gran rechazo por parte de los habitantes de Gavarnie, pero pocas personas expresaron abiertamente su protesta por miedo a las represalias. Entre ellas destacó Louis Le Bondidier, director del Museo Pirenaico del Castillo de Lourdes, quien por medio de una carta denunció públicamente el robo.
Tras el fin de la guerra, el CAF decidió volver a colocar otra estatua ligeramente diferente en el mismo lugar, y finalmente el 20 de Julio de 1952, el Conde Russell volvió a su emplazamiento original a la entrada del pueblo. Junto a la estatua se volvió a colocar la placa con la siguiente inscripción:


Compte Henry RUSSELL
Toulousse 1834-Biarritz 1909
Seize mille lieues à travers l'Asie et l'Océanie
Les Grandes Ascensions des Pyrénées
Souvenirs d'un montagnard

Existe otra estatua, mandada erigir por Louis Le Bondidier...
Placa situada en el Museo Pirenaico de Lourdes

junto a la capilla del Castillo-Museo Pirenaico de Lourdes conmemorando el centenario del nacimiento del Conde.



La estatua era una réplica de la de Gavarnie, pero reducida una cuarta parte, y la creó el mismo escultor que realizó la original. A Le Bondidier se le ocurrió una original idea: el colocar de soporte de la estatua un pedestal levantado con piedras traídas desde las cimas más altas de los Pirineos. Para ello solicitó a todos los montañeros conocidos o anónimos, que bajasen desde las cimas la piedra más grande que pudiesen portar. La solicitud tuvo una buena acogida y con piedras traídas de toda la cordillera, desde el Larrun hasta Montserrat, se levantaron los cimientos de la estatua. Para el piso superior, sobre el que se iba a asentar la estatua, se utilizaron bloques traídos desde el Vignemale. El nombre de todos los donantes fue escrito en un pergamino y metido dentro de un tubo de cristal que se encuentra en el interior de la escultura. Para realizar el molde de la estatua se utilizó también cemento y arena procedente de la morrena del Glaciar de las Maladetas. De esta forma, el Conde Russell tendría para siempre las más altas cimas de la cordillera que tanto amó bajo sus pies. Eso son amigos... Lo único que no pudo lograr Le Bondidier fue el conseguir la autorización de la familia para exhumar el cuerpo y enterrarlo definitivamente en el Circo de Gavarnie, en lo que más tarde se ha denominado el cementerio de los pirineístas, junto a las que serían las tumbas de Franz Schrader, o la de él mismo, por lo que Russell seguirá reposando en el panteón familiar del cementerio de Pau.
A la edad de 70 años, Russell realizó su última ascensión al Vignemale, la número 33, el día 8 de Agosto de 1904. Tal y como relata en su obra "Souvenirs d'un montagnard" durante el descenso, "al pasear su mirada por última vez por aquel lugar en el cual durante tantos años había sentido unas alegrías desconocidas en el llano, una gran nube pasó por su corazón, y sus ojos se velaron". Dicen que sus lágrimas cayeron al hielo del glaciar y pasaron a formar parte de él. Fotografía conseguida en la biblioteca online de Toulousse

Finalizo el relato y este pequeño homenaje que he dedicado durante este año en el cual se ha celebrado el centenario del fallecimiento de Henry Russell-Killough, durante el cual he intentado subir a muchas de las primeras cimas que ascendió el Conde y he recorrido muchos de los lugares que tuvieron relación con su vida, con las mismas palabras con las cuales se despidió Louis Le Bondidier en aquella carta de protesta por el robo de la estatua original de Gavarnie:
... au nom de tes amis, au nom de tes admirateurs, au nom du pyrénéisme, Russell, adieu...