Tomamos el primer autobús que parte de Benasque hacia el Puente de Coronas. El día ha salido muy inestable , por lo que los que han dormido en el Refugio de Vallibierna con intención de ascender al Aneto, se han quedado todos dentro del saco.
Subimos solos por el evidente y señalizado sendero mientras vemos a lo lejos nuestro objetivo:

Este primer tramo de subida es sencillo, por lo que vamos ganando altura poco a poco

Tras subir la parte más vertical, la que lleva a los Ibones de Coronas, vemos el evidente Collado de Cregüeña, situado a la derecha del pico, hacia donde nos debemos de dirigir.

A la vista del Ibón Inferior, cogemos fuerzas.

Vemos el recorrido completo de subida.

Antes tendremos que atravesar este caos de piedras.

Empezamos a ver la Cresta de Cregüeña...

mientras detrás nuestro vemos el espectacular perfil de la de Llosás

No hace falta llegar hasta el mismo collado. Un poco antes comenzamos a trepar por la descompuesta ladera.

Desde aquí vemos los tres Ibones de Coronas y la parte inferior de la Cresta de Llosás.

Debajo nuestro la sencilla Aguja Juncadella.

Sin más dificultades, llegamos a la cima.

A nuestros pies, el enorme Lago de Cregüeña.

Snif, snif Ekain txapeldun.

Mientras bajamos, las nubes nos tapan la visión del Pico Maldito.

Tenemos la tormenta justo enfrente...

y nos vamos a quedar sin ver la cima del Aneto.

Agur Aragüells.

Ni paramos en el Ibonet de Coronas.

Ahora descenderemos por el evidente sendero que pierde altura a través del bosque mientras comemos frambuesas y arándanos hasta llegar de nuevo al Puente de Coronas sin mojarnos.

La aventura comienza ahora: pinchazo en el autobús todoterreno. Otro autobús tiene que subir a recogernos bajo una impresionante tormenta en mitad de la pista. En fin, Serafín.